Un caldo delicado y nutritivo, repleto de tubérculos, judías verdes y tiernos cubos de calabaza, cortados con maestría. Esta sopa, naturalmente sin gluten, soja ni lácteos, es tan deliciosa como curativa: perfecta para un aperitivo ligero o una comida reconfortante.
Una salsa mediterránea suave y deliciosa hecha con garbanzos y tahini, este hummus es perfecto para picar, untar o para entretener. Naturalmente sin gluten, sin lácteos y sin soja.
Un brownie rico, húmedo y exquisito, hecho sin gluten, soya ni lácteos. Esta receta está endulzada naturalmente con plátano y rebosante de chocolate. ¡Cubierto con mini chispas de chocolate y chispitas para un final divertido!
Pele y corte el rábano daikon y las zanahorias en rodajas. Use un cortador de verduras pequeño (con forma de hoja de arce) o un cuchillo para crear diseños decorativos.
Corte la calabaza en cubos y recorte las judías verdes. Corte los rábanos en rodajas finas o en corazones, si lo desea.
Paso 2
Aromáticos base para saltear
En una olla grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Agrega el ajo y el jengibre y saltea hasta que desprendan aroma (1-2 minutos).
Paso 3
Cocine a fuego lento el caldo
Añade el caldo de verduras a la olla y deja que hierva a fuego lento.
Añade la calabaza y las zanahorias. Cocina durante 8 a 10 minutos.
Agregue el rábano daikon, las judías verdes y el rábano. Cocine a fuego lento durante 5-7 minutos más, hasta que las verduras estén tiernas, pero no blandas.
Pruebe y ajuste con sal y un chorrito de jugo de limón o vinagre de sidra de manzana para darle brillo.
Paso 4
Reunir y servir
Con cuidado, sirva el caldo y las verduras en recipientes poco profundos, colocando formas encima para que resulten más atractivos visualmente.
Decorar con microvegetales o cebollino si se utiliza.