Exquisitas pero naturales, estas ricas donas de chocolate se hornean (¡no se fríen!) con una mezcla de harina sin gluten y cacao en polvo natural. Son suaves, jugosas y están cubiertas con un cremoso glaseado de mantequilla de nueces que les da el toque perfecto. Sin lácteos, huevos ni soja, son el capricho saludable perfecto para los amantes del chocolate.
Un clásico tailandés reconfortante y aromático, elaborado con pollo tierno, champiñones y hierbas en un rico caldo de leche de coco. Servido con arroz integral con nueces, esta versión no contiene gluten, soja ni lácteos, ideal para una comida reconfortante, sana y sabrosa.
Un waffle saludable y naturalmente dulce, cubierto con jugosas bayas, fruta fresca y crema batida de coco sin lácteos. Perfecto para un brunch de fin de semana, apto para alérgicos y totalmente delicioso.
Crema vegana de chocolate negro con avellanas y corazones de cáñamo (sin gluten, lácteos ni soja)
Instrucciones
Paso 1
Tostar las avellanas:
Precalienta el horno a 175 °C (350 °F). Extiende las avellanas en una bandeja para hornear y tuéstalas durante 5-7 minutos. Retíralas del horno y deja que se enfríen un poco. Frótalas con un paño limpio para quitarles la mayor parte de la piel.
Paso 2
Mezclar la base:
En un procesador de alimentos o licuadora de alta velocidad, agregue las avellanas tostadas y las semillas de cáñamo. Licúe hasta obtener una harina de frutos secos granulada, luego continúe licuando hasta que comience a convertirse en una mantequilla de frutos secos suave (aproximadamente 5–7 minutos, raspando los lados según sea necesario).
Paso 3
Añadir sabor y chocolate:
Añade el cacao en polvo, el sirope de arce, el extracto de vainilla, la sal marina y el chocolate derretido (si lo usas). Mezcla de nuevo, añadiendo poco a poco aceite de coco y un chorrito de agua o leche vegetal hasta conseguir la consistencia deseada.
Paso 4
Pruebe y ajuste:
Prueba la crema y ajusta el dulzor, la sal o el cacao a tu gusto. Mezcla de nuevo hasta obtener una textura suave y sedosa.
Paso 5
Almacenar:
Vierta la crema en un frasco de vidrio limpio. Consérvela en el refrigerador hasta por dos semanas. Si se endurece, déjela a temperatura ambiente antes de untarla.